“Aquel Clavo”


Cerró los ojos junto a la noche que ampara en el frío gesto de la inmóvil mano, mientras la vida le tiraba la toalla desde la esquina del ring del tiempo
La casa es amplia como el vacío, sin su tímida barba de ceniza. En el galponcito con las maderas y las chapas añejas, tristes, ya no dialogan el martillo y la sierra, pero en la pared sin luz ni sombra resiste tosiendo oxido el trozo de metal heroico, herrumbrado de heroicidad.
Es aquel clavo que sostenía el retrato difuso de Maradona y sigue sosteniendo las memorias de mi Abuelo trabajando.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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