“Amantes arenas del tiempo”

Art photo of beautiful lady buried in the sand


Se le seca el buche a mis ganas de olvidarte, pero la terquedad de los buenos momentos en aquella playa, regresa como los hielos al whisky.
Puedo no pensar en el sol, la arena ni en los choclos recién cocinados, pero se me acogota el moño de mis calenturas cuando te traen los recuerdos a mansalva, con esa cadera que destilaba knock outs a quien la relojeaba de reojo y se me hace agua la mamadera cuando se me ponen tus tetas entre ceja y ceja.
Si bien le había prometido a Dios y a Santa Cachucha que no volvería a tropezarme nuevamente con otro amor, mis verdades con lentes de contacto se habían cruzado de dedos la primera vez que cogimos en la playa.
El Sol se cepillaba los dientes para arrancar la jornada y la luna se llevaba las resacas de los borrachos sin farol ni horizonte; pero nuestros cuerpos pedían pista en el circuito de los pecados, mientras dos o tres polvos mas nos esperaban en la próxima estación de nuestras calenturas.
Pero aquella segunda vez no vino a encontrarnos.
No te crucé más por aquella ciudad veraniega y, sospecho, que vos ya no bamboleabas tu sensualidad por allí. Volví a mi pueblo con ganas de saberte cierta y carne. Me resignaba a tenerte en la carpeta de los archivos de los amores freelance, pero el traqueteo de los almanaques no cesan de separarnos.
Debo confesarte, Muñeca, que he dejado de jugar al ajedrez. El reloj de arena pasa de lado a lado. Los granos de arena son la playa, también.
El reloj y aquella cogida son, ahora, arena del tiempo.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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