“Agujeros Negros en nuestras casas”

(El apocalipsis que la ciencia te oculta)

* Dedicado a los Doctores Dante Lobos y Flavio Romano que entienden de estos casos científicos y no se dejan amedrentar por supersticiones.

Acabemos ya de una vez con tanta farsa y dejemos de mirar hacia el costado en temas tan importantes que pertenecen a la ciencia y que si no dimensionamos su real magnitud, cuando decidamos hacernos cargo la raza humana ya habrá desaparecido de la faz de la Tierra.
Ni Albert Einstein ni Stephen Hawking, como así tampoco Carl Sagan se animaron a encarar la cuestión. Sospechamos algunos que estos Científicos mantenían y mantienen negociados espurios con fabricantes de cocinas y de mesadas de mármol lo que facilitaba hacer la vista gorda., sin obviar la connivencia de Plomeros inescrupulosos asociados a aquellos.
Voy a ser claro y conciso, de tal manera que si hay alguien que pueda contradecir mis argumentos seré el primero en desdecirme de la siguiente hipótesis denominada, luego de una década de estudio, “Agujeros Negros de entrecasa”.
Entonces,, centren la atención en lo siguiente. El mundo, prácticamente toda la cultura occidental posee en sus hogares una habitación llamada Cocina, en ella hay un espacio geográfico delimitado que está comprendido entre el aparato de cocina propiamente dicho y la mesada de mármol. Esta ranura que oscila entre, a veces los pocos centímetros de ancho llegando a veces a unos diez, esconde un secreto terrorífico y que es la semilla del apocalipsis de nuestra existencia como seres racionales. Por qué digo esto, pues bien, que alguien sea capaz de negarme la atracción invisible, pero letal de est franja oscura para con objetos tales como las cucharas, tenedores, cuchillos, tapas de botellas de gaseosa o aceite, trozos de comida, etc. Todos ellos pueden caer en inmediaciones a esta zona, cuyo oscuro abismo nadie se ha tomado el trabajo de medir hacia sus profundidades, pero terminan inexorablemente tragados por las fauces de estos hijos o pichones de los afamados Agujeros Negros que la ciencia se ha cansado de difundir y de cuyas gargantas ni la luz solar puede escapar.
Pues bien, estos pequeños objetos que desaparecen en el abismo aterrador entre la cocina y el mármol, son sólo el pre aviso de un ensanchamiento del territorio de estos Agujeros Negros que de un día para otro, encontrándonos distraídos y al unísono desde todas las cocinas del mundo, ensancharán sus negras bocas horizontales con el hambre contenido durante siglos para fagocitarnos en un abrir y cerrar de ojos.
Por favor, quienes crean en esta teoría, me ayudan a divulgarla para tomar conciencia del peligro que nos asecha.
Gracias.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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