“A mi coraje de varón le falta una muela”


Aún se muerden los labios los te amo con chocolate y marihuana que dibujaste en el ombligo de mis cobardías, mientras me mirabas, desnuda, esperando que aquellas sabanas tuyas le pusieran arroz y ramo de flores a la cogida más campeona en aquel ring cuerpo a cuerpo con renta extraordinaria de orgasmos.
Pero qué hijo de puta soy, la concha de dios, cada vez que me abren la tranquera del corazón con alfombra roja y estadía paga en el all inclusive de los tranquilamente enamorados, se le cae la dentadura postiza a mis corajes de varón con fecha de vencimiento siempre dos días antes.
Nada me ha torturada más en esta vida, preciosa, que aquella lágrima de miel escurriéndose desde tu mejilla a mi panza y de ésta al colchón para humedecer la tristeza de una mujer que, tal vez, creyó aquella noche, de vez en cuando al universo avaro se le cuela un príncipe azul para ponerle el moño a los sueños de dulzura y susanitismo ingenuo.
Rubia más bonita que el color del té acariciado por el sol, no me alcanzarían dos vidas y media en un monasterio ni tocar siquiera con la nariz un pezón de chocolate mas para saldar la deuda de hombría que mi soledad concha de su madre te dejó sin un mañana de patio con pañales en el tendedero.
Aún se muerden los labios los te amo con chocolate y marihuana que dibujaste en el ombligo de mis cobardías, mientras me mirabas, desnuda, esperando que aquellas sabanas tuyas le pusieran arroz y ramo de flores a la cogida más campeona en aquel ring cuerpo a cuerpo con renta extraordinaria de orgasmos.

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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