“El salamín de La Morocha y el universo”

(Leyenda patagónica)


Casi en la esquina, donde se rascan las calles Roca y 9 de Julio está la fiambrería tradicional de Esquel, La Morocha.Aún mantiene el viejo mostrador de antaño, las máquinas de cortar fuertes, robustas y ese aroma de orgías de quesos y embutidos varios que conmueve paladares. La mayoría de los ciudadanos compramos muchos de los productos fiambreriles, pero si usted no es de por aquí, acérquese, le voy a confesar un secreto. Sobre el gordo mostrador conviven los frascos de maní, picles, papas fritas, arriba de ellos habitan cual sentenciados a pena de muerte, colgados, los salamines picados gruesos y los picados finos, los hay de todas las marcas y precios, pero la tradición oral en Esquel viste un mito que rodea la fiambreria La Morocha, que también tiene una referencia en el libro del escritor gastronómico Santiago Navarro “El Capón tiene mala prensa”, en la página 56 del capítulo “Si no hay ensalada, morfamos igual”, el segundo párrafo dice textualmente:
“Mientras esperaba el vuelto de la amable y pulposa comerciante, sentí una voz grave, arenosa, que decía, léeme… léeme y comprenderás el Universo. Ahijuna, exclamé, con los palitos salados en la mano y las aceitunas negras en la otra…”
Lideres espirituales de todo el mundo, filósofos, científicos prestigiosos de Alemania, Chamanes de la Amazonia, astrónomos de la Naza y proveedores de pan de miga han intentado develar mediante artilugios varios, sofisticadas herramientas y precisas lupas cual es el Salamin Universal. Las mujeres que atienden y sus dueños no hablan al respecto, dicen no saber nada e incluso tratan de salames a los que preguntan sobre el tema.La verdad es que cierto día, el Astrónomo y Profesor Néstor Camino, jura haber percibido en el interior de un salamín de La Morocha leves movimientos de los pedacitos de grasa y carne, e incluso zonas que brillaban con inoportuna intensidad. Asegura haber visto pasar, adentro del mencionado embutido, un grano de pimienta con una cola blanca, atravesar de punta a punta el objeto alimenticio en cuestión, como lo hacen los cometas, pero un repentino y breve corte de luz volvió a confundir al misterioso salamín entre los más vulgares de su especie allí colgados. No nos rindamos ante la dictadura de la Ciencia, quizás tenemos entre nuestras manos (disculpe la expresión), el Salamín más extraordinario de la historia. Un producto cárnico nacional que contiene el nacimiento, expansión y desarrollo del Universo. Hay que tener poca fe, desconocimiento de la magia o ser un salamín para no poder apreciar el Universo en el vientre de un embutido.


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

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“El enigma de las Salinas”


Gracias mi caótico, anarco, cumpa y amigo Jorge Oriola (en esos puntos nos encontramos) por invitarme a aportar un granito de arena (y otro de cal) en la presentación de la reedición del libro “El enigma de las Salinas” publicado por Remitentepatagonia en Otto Beer Cerveceria, medios y Periodistas que cubrieron el encuentro, al público presente y a los Músicos Fede Oriola, Martin Gutierrez y Diego Ricotti con quien luego de semejante experiencia tocando el saxo detrás mio ya estamos planificando el “Dúo Soplanuca”.


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“Soy Otoño”

Soy Otoño
ya que en las hojas secas que se me van, se emancipan los amores que no llegaron al primer beso
Soy Otoño
si ves en el amarillo de mi follaje que quiere imitar la luz de luces del dorado Sol
Soy Otoño
para recordarle a los mortales que Newnton jugó, pensó y nos convidó la gravedad
Soy Otoño
para ser la sonrisa de un niño saltando en el colchón de las hojas que lo sostienen en el brinco alegre
Soy Otoño
por los trazos del pintor que dibuja los marrones y amarillos, que esconden la tristeza de esa mujer que se fue
Soy Otoño
para darle vacaciones al verano que trabajó mucho en el Amor
Soy Otoño
dándole la bienvenida a la nieve y la escarcha que,en la noche del hogar, nos encontrará con un vino junto al fuego
Soy Otoño
cuando los Poetas tienen permiso para dejar que las hojas de sus poemas se desprendan de los libros para ser libres.

– Fin –

* Inspirado en el dibujo de Troche

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Ciclo”


Quiero reírme de Buda

Quiero reírme de Jesús

Quiero reírme de Mahoma

Quiero reírme de Jah

Quiero reírme de Alá

Quiero reírme de Pachamama

Quiero reírme de Jehová

Quiero reírme de la ciencia

Quiero reírme de la Humanidad

Quiero reírme del Universo

Quiero reírme del Todo

Quiero reírme de la Nada

Quiero reírme de la Vida

Quiero reírme de la Muerte
Y cuando sea sólo el eco de una Risa, que esa Risa sea la brisa del Big Bang, soplando desde el principio de los principios, la Risa


tallará los Dioses,

tallará la Humanidad

Tallará la Vida

Tallará la Muerte

Tallará la Nada

Tallará el Todo.

Percibir el ciclo de ciclos.

Reír.


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

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“Con vos, tiempo sin tiempo”


Te conocí en los años del barrilete

quise caminar con vos en los años del acné

soñé con tus besos en los años de corbata y responsabilidad

vi los últimos atardeceres contigo en los años de peinar canas

regué con lagrimas tu infinito descanso

te cuento esta historia aquí,

hoy,

donde juntos somos tiempo sin tiempo.


– Fin –


Calaverita Mateos (Esquel)

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