“Santa Cachucha”

Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.
No le pidan sutilezas a estos charcos de tinta a las cuatro menos cuarto de esta borrachera sin anteojos que ya tiene tarjeta roja desde el fondo blanco de un Whisky la Alazana, primera selección, y a este podio de los loosers superstars sólo llegamos con los ojos vendados por ñocorpis memorables, pero con la mesita de luz sequeira de fotos familiares que nos rescaten de la solitaria soledad que nos llueve desde el porvenir.
No recuerdo tu nombre, creo que no me lo quisiste dar para protegerme de la renguera de amores, sólo me dijiste que no iba a hacer falta sacar documentos para cachetear la memoria de una noche tenedor libre de orgasmos y canilla gratis de fantasías, pero me murmuraste al oído que luego de esta biaba le iba a levantar altares y ofrecer rosarios de rezos a Santa Cachucha.
Ahora, en estas noches de cuartos de pensiones baratas y princesas de tetas con andamio, no le puedo sacar viruta a los poemas y los dibujos que antes apilaba como cachetada de locos. Entre masturbación y masturbación, suelo abrir la ventana de los cuartuchos cuando la luna anda sacando pecho y allá donde había un puente, cruza el borde de tu tanga afilada. 
Donde volaba una solitaria ave migratoria, tintilea el ombligo en la piel de tu pancita noche y que hablar de ese árbol de otoño, tan solo como yo, que en el horizonte parece abrirse de labio en labio citándome poemas soeces y picarescos para cumplir con tu promesa que nunca te olvidaría luego de aquella pedigree.
Santa Cachucha, mares de vos, riega a nosotros pecadores, ahora y desde la boca de tu vientre. Arden.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Don Ulises Barbosa”

(Leyenda patagonica)

En la ruta que va de Trevelin hacia Aldea Escolar, a mitad de camino existe un desvío, es una huella humilde secundada por pastos bajos y retamas elegantes.
Enseguida, uno se topa con una tranquera petisa, hecha de esperanzas de grillos y anhelos de bichos bolita y cuando uno la abre, las liebres danzan una clásica zamba, mientras señalan el camino que desemboca en la casa Don Ulises Barbosa. Al llegar al lugar, hay que sacarse los zapatos y sentarse a tomar un té de rosa mosqueta en una silla de juncos jubilados, junto a Don Ulises.
Según cuentan las viejas crónicas de los exploradores patagónicos, Barbosa podía sentarse en la tierra y respirar entre las nubes.
Yo mismo llegué hasta ese lugar, no puedo asegurar que vi a Don Ulises Barbosa tan grande como las leyendas lo describen, no vi ningún gigante en aquel paraje, ero si puedo asegurar una cosa, en su barba posaba un cóndor que dormitaba y esa barba condensaba un rocío que sólo las nubes saben esbozar.
En la ruta que va de Trevelin hacia Aldea Escolar, a mitad de camino existe un desvío. Es una huella humilde secundada por pastos bajos y retamas elegantes.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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¡¡¡GANÁ 2 ENTRADAS PARA EDU SCHMIDT!!!

Participá (hasta las 18 horas) contestando la consigna de www.calaveralma.com.ar y llevate una de las dos entradas gentileza de Cultura Esquel para disfrutar hoy el recital de Edu Schmidt y los Enroscaos en el Centro Cultural Esquel Melipal

Consigna:

Compartí esta publicación con la persona que querés ir al recital y contanos el motivo por el cual vos sos tenés que ser la ganadora o ganador de las entradas.

Calaverita Mateos (Esquel) 
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«Tirar un cable a tierra»

(Técnica niu eish anti estrés, de Esquel)

Luego de diez años de investigación de los escarabajos, empujando soretitos de redondos a lo largo de cientos de kilómetros y luego de psicoanalizarse 72 horas seguidas con la Pastora Mormona senegalés Karina Curly Johansen, en Buenos Aires, el Terapista (Fabricante de pistas de aterrizajes para esposas de teros) @calaverita_mateos descubre y desarrolla su teoría antiestrés T.U.C.A.T. (Tirar Un Cable A Tierra), expresado en el libro ¿Estrés o Escuatro? Que consta tan solo de una página y un renglón que dice:

«Si estás estresado, tirar un cable a tierra y qué se vaya todo a la mierda»

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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«De radios y discos»

Miguel Santillán, «Gomero» de oficio tradicional, con quien siempre recomiendo pasar a charlar, compartir unos mates y ver el laburo durante los siete días de la semana los 365 días del año. Le agradezco de corazón los regalos para mi pequeño «Museito» personal de Radios, Equipos de Música, Vinilos, Discos y Libros, por este «radio grabador».

* Recordá, si tenés radios, equipos de música, chicos, grandes, vinilos, discos, libros, que te ocupan espacio, no los usas o querés desprenderte de ellos, yo los recibo y cuido con amor o los voy a buscar.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel) 
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“La plaza de los recuerdos”

(Leyenda patagónica)

Aunque los arquitectos, urbanistas, ingenieros y odontòlogos marxistas no han logrado confirmar su empírica existencia, todos en Esquel sabemos que existe o al menos un abuelo, algún tío de amigo nos contó de su existencia.
En el Barrio Ceferino de Esquel existe una plaza diminuta. Unos hablan de de cuatro metros cuadrados, sin embargo algunos tuertos dicen que no mide más de metro y medio. Lo significativo de este espacio recreativo es que cuenta con un solo juego y su emplazamiento varía de acuerdo a la luz del sol, la migración de las bandurrias y el precio del arroz integral. Motivos los nombrados que dificultan una tranquila búsqueda.
Los vecinos más viejos del Ceferino dicen que el columpio es modesto. Construido con madera de alerce y en lugar de cadenas posee hilos fuertes trenzados hechos de fibra de achicoria.
Los libros de historia ningunean la plaza y su columpio, pero quienes defienden el valor ético de la tradición oral, afirman que este juego recreativo aparece siempre frente a los ojos de quienes han olvidado un recuerdo.
El parroquiano olvidadizo suele sentarse en el columpio hamacándose suavemente para ser ayudado enseguida por un viento prudente de la patagonia, que lo empuja hasta una altura tal en concordancia con las latitudes y longitudes ocultas produciendo el ingreso a una dimensión paralela en la cual, una sonriente mara patagonica, recibe a los forasteros del otro plano existencial.
La liebre con lentes y sombrero elegante da la bienvenida a los ludicos buscadores de recuerdos perdidos. Mediante una parla propia de las maras patagonicas conduce al recién llegado hasta una biblioteca diminuta ubicada en el interior de una grosella. Ésta contiene en sus entrañas los recuerdos de todos los humanos ordenados por orden alfabético de atrás para adelante.
Una vez que el forastero dimensional, una vez que recupera su recuerdo, debe dejar una colaboración voluntaria afuera de la grosella, en una cajita. Generalmente, las donaciones son frambuesas, frutillas o caramelos de miel.
De regreso al columpio, el individuo emprenderá el trabajo inverso para volver a la dimensión correspondiente.
Si bien, los abogados, escribanos, profesores de geografías peronistas niegan la existencia de tal plaza y su columpio, un quinielero llamado Don Oscar Curuñanco, dice que este juego existe realmente. Se encuentra ubicado en la ochava de la retina de nuestros ojos y quienes aun no tienen vergüenza de reír y llorar cuando sobreviene un recuerdo, con sólo mover la pupila hacia esa esquina de nuestros ojos, produce la inmediata aparición de la plaza, y en el centro de la misma, el columpio de madera de alerce.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Como d´Esquel a Trevelin”

(Sistema de medición esquelense)

Si bien el Sistema Métrico Legal Argentino (SIMELA), ha unificado un criterio razonable para establecer un patrón común de medición para todos los habitantes de nuestro suelo, creo que incurre en un error de carácter estratégico al dejar en el olvido otros métodos de medición oriundos de distintas regiones, también de nuestra patria, que ofrecen alternativas genuinas en el ejercicio algebraico de estructurar el espacio y el tiempo de acuerdo a los parámetros del pensamiento cosmogónico nativo.
Pues bien, Esquel representa un cónclave rotundo a la hora de establecer una resistencia genuina ante el embate monopólico de la uniformidad de sistematización de las medidas del espacio territorial, tal es el caso del sistema métrico C.E.T. (Como d’Esquel a Trevelin) inventado en el año 1959 por la Pedicura anarquista María Freeman junto al creador del jugo de Neneo “Cactu no Esistí”, Mauro Calaverita Mateos.
Por mas infamias, calumnias e intentos de deslegitimizar el sistema C.E.T. tratándolo de impreciso e inconsistente por parte de la comunidad científica internacional con el apoyo de científicos cipayos de nuestro país, nadie, pero absolutamente nadie que nació, vivió o vive en la actualidad en Esquel, Trevelin o poblaciones aledañas puede desmentir la siguiente explicación del sistema “Como d’Esquel a Trevelin.
Partamos de la distancia, según el SIMELA, por la cual entre Esquel y la vecina localidad de Trevelin existiría un espacio geográfico unido por una ruta que consta de 25 kilómetros, aunque los verduleros aristócratas de Aldea Escolar suelen esgrimir que ese espacio varía entre 24 y 26 Km. Dependiendo del precio de la cebolla. Pero mejor centrémonos en los 25 Km para ubicarnos mejor en la explicación.
Bien, ahora usted estimado lector, con una mano en el corazón y apelando a su honestidad intelectual, confiese públicamente que cada vez que se encuentra lejos de nuestra ciudad o hace alusión a una distancia que quiere ubicar en otro emplazamiento geográfico usted en lugar de establecer la cantidad de kilómetros establecida por la cartografía oficial, en realidad usa frases tales como:

“Y…queda como d’Esquel a Trevelin” o la “Si, ma o meno como d’Esquel a Trevelin ida y vuelta”

Frases cuya multiplicación y proyección nos permitiría calcular distancias años luz, como lo certifica un audio de la NASA del Neil Armstrong, el primer hombre e llegar a la luna, cuando puso su pie en el satélite de la Tierra se le oyó decir:

“Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad, má o meno como quichicientos d’Esquel a Trevelin ida y vuelta”
(Archivo censurado por la NASA)

Entonces, no temais ciudadano de Esquel ante el embate de los leguleyos del SIMELA, nuestro poético y autóctono C.E.T. sistema de medición “Como d’Esquel a Trevelin” es valido y mucho más mejor que los concha e’su pico del pensamiento único.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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