«Che, Freud, el invierno es psicológico, boló»

(Sistema niu eish para atravesar el invierno en Patagonia)

El científico especialista en Rejillas Colgadas de las canillas para que el Goteo no Rompa las Bolas Diego Acosta y el Investigador en Métrica y Distancia de los Rollos de Papel Higiénico Mauro Calaverita Mateos, bajo el miembro rector del Pai Umbanda Bufanda Ezequiel Parodi, crearon el sistema niu eish denominado «Che, Freud, el invierno es psicológico, boló», para pasar el invierno en Esquel, Trevelin y Patagonia.
A continuación dos simples pasos a seguir para desarrollar esta moderna técnica:

1) Luego del asado del domingo guardate una braza en la bombacha o el calzoncillo y salí en cuero a caminar por las calles, sudando por la quemazón, pero demostrando que hace mucho calor, pero no se nota por el frío, nomás.

2) Comprate un alargue de 5 kilómetros y colocate el tostador, enchufado, entre las dos nalgas, apretalas para sostener el aparato y camina en bolas hasta la puerta del colegio de psicólogos de la cordillera de Chubut y, frunciendo el upite, levanta el dedo acusador a la voz de «Manga de locólogos, el invierno es psicológico, conchisumás»
– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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“Los surcos sembrados”

Como todas las mañanas, Doña Porota, la abuela polaca que amansa 103 años en sus pies curtidos, mitad por los campos en Polonia, mitad por los arduos trabajos en la meseta patagónica, camina tanteando los muebles, tanteando las paredes, mientras el amanecer rasguña el alba y la ceguera que hace dos décadas le nubla las complejas simplezas de la vida. 
Con precisión matemática llega Porota hasta la cocina antigua a leña, ésta se traga los trocitos de madera de lenga seca, blasfema sus primeros fueguitos y arriba en su lomo de hierro se posa la pava de aluminio que emparda la edad de la abuela. Afuera las bandurrias y los teros festejan, se pelean, hay cortejo y disputa de territorio, mientras en dos jarritos de lata, con un solo saquito de té, prepara el desayuno con las rodajas del último pan csero que estas tierras olerán, y unta la manteca deliciosa, la cubre de dulce de grosellas cosechados en el último verano, allá, arriba, en el faldeo de los choikes. Doña Porota se sienta, por última vez se sienta en su longeva silla de madera gastada por las horas que parieron pulloveres y medias de lana cruda para el invierno y como una guapeada al amanecer, sus parpados sin sin uso caen lentamente, como cae su respiración, suspirando su última gota de existencia, dejándose ir, para siempre.
Con los pelos alborotados por los sueños de castillos y gigantes, Alvarito ingresa en la cocina, lo llamó el aroma de té con pan, manteca y dulce caseros, pero antes de desayunar se arrima a la silla de madera donde duerme, eternamente, su abuela, extiende su manito hasta la mejilla de Doña Porota y acaricia los surcos de las mejillas, la frente, y las manos trabajadoras, los surcos que esas manitos sembraron todas las mañanas durante ocho años, y esos surcos le devuelven a su nieto la sabiduría que no han logrado codificar las extensas bibliotecas ni las laboriosas academias. 
Alvarito desayuna, con algo de tristeza, pero entendiendo la vida, en su comienzo que es fin y comienzo al mismo tiempo. Sale hasta el tronco cortado en el jardín, se sienta, las aves entonan el preludio de la opera fila de esta obra que los teatros del mundo se perdieron. Alvarito mira el horizonte de la meseta mística patagónica, escucha rumores de la Polonia antigua que jamás conoció, el murmullo de las olas golpeando el cuerpo de un barco que nada hacia Sudamérica, los trabajos en la tierra, el primer rancho, su padre, cuando niño, robándole unas galletitas a Doña Porota para salir a pescar al arroyo con sus amigos, sus padres llorando de felicidad por la llegada al mundo del nieto de Doña Porota y Doña Porota durmiento a su nieto en brazos, contra el pecho, hamacándose en esa silla de madera vieja que parirá pulloveres y medias de lana para el invierno.
Alvarito suspira, los surcos del rostro de Porota lo hicieron hombre a temprana edad, en algunos minutos más llegarán su padre y su madre, tendrá que contarles que la abuela se acostó a descansar para siempre, pero no se olvidó de prepararle antes el mejor desayuno del mundo.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel) 
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«Tributo a Muse, Esquel»

Entre otras cosas adoro Esquel por la calidad inagotable de Artistas. En este caso, les presento a la banda tributo a Muse y agradezco a la vida que un extraordinario Artista y enorme persona como Juan Antonio Mitre viva en esta ciudad. Gracias al resto de la banda Agustín Lino, Nahuel Criado, Lucas Carbone y a Ramiro Jenkins dueño de La Clave Sala De Ensayo Backline, por permitirme a mi hija Noá y a mi disfrutar de semejante ensayo.
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«Feliz Día del Ahdigo»

Ah, digo…para los que andábamos allá en el jardín
Ah, digo…para los de guardapolvo, tiza y pizarrón
Ah, digo…para los que hacían machetes creativos en pruebas
Ah, digo…con quienes tocamos timbres y salimos rajando
Ah, digo…para los de las primeras descorchadas beodas
Ah, digo…para los que humeamos el primer porro
Ah, digo…para los que celebraban el primer polvo
Ah, digo…para los que festejaron el primer amor
Ah, digo…para los que acompañaron en el primer desengaño
Ah, digo…para con quienes universiteamos facultades juntos
Ah, digo…para quienes lloraron por tristeza en mi hombro
Ah, digo…por los hombros donde lloré por tristeza
Ah, digo…por las carcajadas que trabajamos a diario
Ah, digo…por nuestros hijos que comienzan a comenzarnos
Ah, digo…por ese faro, ese palenque donde nos sostenemos
Ah, digo…me olvidaba…que hoy es 20 de Julio
Ah, digo…A todos mis atorrantes y atorrantas querides, digo

Feliz día del Ahdigo!!!

Calaverita Mateos (Esquel)
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«Las bellas Artes, Adrián Dárgelos»

Desde sus comienzos, cada disco ha sido un trip, único, de ruptura con los estándares del momento, del cual nacen en y donde tejen relaciones entre las tradiciones artísticas y las contraculturas que, por suerte, interpelan, con una elegancia, ironía, riesgo e indisciplina para con el mainstream creativo (si se me permite el oxímoron), que produce una obra de Arte trascendente.
Para los (Entre otros), amigues del, Arte, especialmente para quienes viven la experiencia del ejercicio de la Lectura y la Escritura, los convido a que se acerquen y se tomen un tiempo para escuchar a Adrián Dárgelos, compositor, voz de Babasonicos.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel) 
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“Marchan por el Choripán, el legado francés”

(Etimología del término populista, originario de Esquel)

Si bien la tradición conservadora de la Argentina, otrora afín a los golpes de estado, en la actualidad ha evolucionado al menos unos escalones en el entendimiento que a la democracia se la construye entre todos, incluso con aquello con lo cual no sentimos afinidad ni pertenencia, cada tanto suele ser traicionada por su inconsciente o bien darle rienda suelta a discursos cuyo esquemas discriminatorios, raciales y de clase son propios de una pieza fotográfica vintage digna de un museo de historia, pongamos el caso la desafortunada frase:

“Marchan por el Choripán”

Es responsabilidad de quienes han tenido la oportunidad de cultivarse en los claustros universitarios intentar compartir, acercar o en el mayor de los casos educar al ciudadano republicano que se precia de tal, pero que no pudo acceder al conocimiento adecuado, por ende y en pos de lograr la unión de los argentinos en su maravillosa diversidad es que considero necesario socializar el carácter civilizatorio, sublime y honroso del origen de la frase anteriormente mencionada.
Situados a principios del siglo XX, en los albores del nacimiento de nuestro pueblo, Esquel, llegó a este rincón de la Patagonia el científico y sociólogo francés, Marchand Boel Shoripuan, quien culminó su tesis doctoral en nuestra comuna consiguiendo el Nobel, por un lado el relación al logro científico y por el otro el galardón al máximo exponente en defensa de la paz.
Trasladamos sintéticamente el bosquejo del manuscrito que Marchand Boel Shoripuan con el cual describía su maravillosa invención:

“…Si imaginamos la sociedad, cualquiera de ellas, por caso nuestro querido Esquel, pensemos en un espacio geográfico determinado por donde un conjunto de individuos, familias, de distintos sectores ideológicos , etnias, edades y condiciones sociales. Este territorio lo vamos a delimitar en este envase natural o piel transparente que va a contener sus ingredientes, es decir, sus habitantes con sus diversidades, llámese carne, trozos de grasa, más los condimentos que vendrían a ser las circunstancias socio políticas de una época como así también las vicisitudes foráneas que influyen de un modo u otro a esta comunidad. Tenemos entonces a la sociedad en su conjunto expresada en esta especie de tubo de ensayo un poco más gordo que el conocido y utilizado por la ciencia.
Hasta acá mucho no nos dice, pero para ahondar en esta teoría, debemos colocar al elemento que hemos fabricado sobre un sostén que permita dejar llegar desde abajo el calor del fuego, entendido éste como el calor de la vida. Podremos notar que al calor de la vida, nuestro tubo de ensayo comenzará a hervir por dentro precipitando el cruce e interacción de los jugos gastronómicos, grasa, carne condimentos, generando un acontecimiento ulterior mucho más elevado socialmente que las partes o individualidades que la componen. Dicho en pocas palabras, si una sociedad comprende su complejidad, no descalificando ni discriminando al otro, sino todo lo contrario, entendiendo que el otro construye el yo y el nosotros, habremos desarrollado nuestra democrática calidad de ciudadanos que a veces nos sitúa en un extremo de ese menjunje, en otras al medio y en ocasiones hacia la otra extremidad, pero que la transformación de las inequidades se logran entre el trabajo y el esfuerzo de una sociedad que debe incluir en sus diferencias y no excluir en pos del prejuicio.
Para terminar y no aburrir al lector con mi insolvente tesis, traigamos a colación los recientes acontecimientos de la guerra entre el Norte y el Sur en los Estados Unidos, imagínense que un trozo de pan por encima de este objeto cuasi gastronómico que hemos creado simboliza el pensamiento ideológico del Norte de aquel País y a la inversa, el pedazo de pan que sostiene el tubo cárnico corresponden a los del Sur. Tenemos, entonces, la base y contención de un producto que nos permite obtener como punto de partida una tensión ideológica contrapuesta apretando a una sociedad diversa en constante conflicto de intereses, pero que si ponemos la lupa en que cada uno de esos componentes son vitales más allá de sus posiciones sectoriales, deberíamos bregar por el desarrollo de cada uno de ellos para lograr la óptima realización de un exquisito producto filosófico y gastronómico y por ende un objeto de referencia filosófica y política…”

Así fue que Marchand Boel Shoripuan expuso su teoría, fue premiado con el premio Nobel y distinguido por centenares de universidades y mandatarios de todos los países del planeta y el pueblo de Esquel, a su llegada honrosa, salió a las calles a festejar, coreando el nombre del científico a su manera:

“¡¡¡¡¡Marchan por el Choripán…Marchan por el Choripán,…Marchan por el Choripán…!!!”

Cocinando esa invención del francés en las calles, con mucho humo, música y vino para honrar la Paz, el Amor de y hacia todas las personas del pueblo con la convicción férrea que hay que trabajar por la inclusión y la igualdad de oportunidades sin distinción alguna.
Dicho esto, creemos que aquellos (muy pocos ya en el siglo XXI) que tergiversan la historia y las palabras y utilizan la frase “Marchan por el Choripán” para discriminar, estigmatizar y descalificar no sólo están faltando el respeto a Esquel y su historia, sino también al esfuerzo y al trabajador que, como Marchand Boel Shoripaun, dedicó su vida a honrar la dignidad del ser humano.
De este modo, resignado el francés Shoripuan, ante la insistencia de los esquelenses, esgrimió la lucha en favor de los desclazados y los trabajadores bajo el lema que los opresores descalifican como populistas, pero que Esquel y sus luchas reivindican como un faro de lucha, igualdad y libertad:

«Trabajadores de Esquel, Patagonia y el mundo, unios en pos de la revolución, sean junto a nosotros los que Marchan por el Choripán» 
(Marchand Boel Shoripuan)

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
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