“Ojos que danzan”

(Dedicado a Agus Mateos por su vida danza arte)

El calibre de sus ojos tiene en jaque a la jauría de los románticos de corbata con pantuflas, y el cargador de sus pupilas está hasta el cogote del gatillo con balas de amores correspondidos y pólvora de desengaños.
Cuentan las brujas del barrio donde se exilian las princesas sin cruces ni candados, que sus piernas de marfil han descifrado, mediante la danza, la métrica y las distancias de los versos que los Poetas que han malgastado sus metáforas en vano para alambrar el cosmos en pos de detener su femme liberté.
De sus besos, han salido rengos y averiados los guapos de gimnasio con cuerpo y cerebro delgado y, también, huyeron despavoridos del escote de sus verdades, comiéndose los mocos verdes dólar, los galanes con billeteras que ya no matan, ni cortan ni pinchan
Eso si, para vos campeona y vos campeón entre los coleccionistas de epígrafes superficiales y fotografías entre ensaladas de mansiones sin alma y Mercedes Benz con fresco y batata, no te peines para salir en su perfil de instagram, mejor dale tu número a los amantes llorones, en la fila del cajero donde se pagan las tarifas altas por cada infidelidad y mandate a mudar al sillón de Intrusos con Rial.
En la esquina más escondida de la laguna La Zeta, entre los soldados juncos y custodios, un viejo y sabio flamenco, la vio arrodillarse y acercar su rostro al agua, mientras una lágrima kamikaze besó el espejo que refleja el cielo y su rostro, pidiéndole, rogándole al universo que comprenda su solitaria libertad, como así también, que sus ojos sólo disparan preguntas, incertidumbre, arte y le exige al sol y la migración de las golondrinas, llegue ese loco linyera, trotamundo y libre que simplemente escuche su silencio, que la abarque en un abrazo y le permita descansar sus penas secretas en el pecho de hombre bueno, para juntar las fuerzas de princesa rebelde que sólo quiere bailar sus llantos y alegrías en la galaxia como anfiteatro.

– Fin –

Calaverita Mateos (Esquel)
www.calaveralma.com.ar

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