🤪 Yoyoanálisis 🤪

(Terapia piscacanalítica)

Anoche llegué tarde a casa y cuando intenté ingresar, me di cuenta que la puerta estaba cerrada por dentro, me asomé por la ventana y comprendí.
En la mesa de la cocina estaban mi Yo, mi Superyo, mi Ello y mi Qué se Yo jugando al truco, riendo y bebiendo whisky.
Les golpeé la ventana y les hice un gesto de disgusto, como diciendo que se les había ido la mano, pero me miraron entre socarrones y superados.
Les exigí que me explicaran el motivo de tal actitud y mi Yo dijo:

🤪 – Yo: Nos enteramos que querés abandonar tu terapia con el décimo quinto psicoanalista.

El Superyo continuó:

🤪 – Superyo: No era momento para dejarnos sin esa asistencia psicológica, cagón.

el Ello agregó:

🤪 – Ello: Siempre venimos bien laburando todos juntos y vos la cagas.

Finalizó el Quéseyo:

🤪 – Queseyo: Má si, no es tan grave, entrá nomá.

y me abrió la puerta.

Todos estaban medios choborras así que les dije que salieran un rato afuera a despejarse. Cuando ya estaban en el jardín, cerré la puerta, los dejé afuera y llamé a mi psicoanalista inmediatamente, le dije que mis Yo, Superyo, Ello y Quéseyo se me habían retobado y casi tengo que pernoctar afuera.

– Psicoanalista: es que está usted muy cansado y agotado de tanto trabajo, acuéstese, descanse y venga en mi primer turno.

– Calaverita: Y que hago con ellos.

– Psicoanalista: Querido, querido, querido, no le haga caso a las ficciones de su cabeza, son travesuras de su inconsciente.

Me contestó y colgó el teléfono.
Pensé unos segundos y fui hasta la puerta, abrí y les dije a todos que entraran, se cepillaran los dientes y se acostaran a dormir, que el día siguiente seria otro cantar.
A la mañana siguiente, temprano, bajé a la cocina y el Yo me había preparado el desayuno, el Superyo entraba con medialunas calentitas y el diario, el Ello regaba las plantas y corría las cortinas, en cambio, el Quéseyo dormía profundamente.
Gracias, les dije y llamé por teléfono a mi psicoanalista y le dije que cancelaba la terapia, estaba totalmente reconciliado conmigo mismo.

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