😌Un silbido patagónico a Carl Sagan😌

En ese sonido ancestral, donde se tejen los hilos de los libres albedríos y los destinos caprichosos, comprendí, sin dudas, el movimiento infinito de los engranajes del universo en su constante trajinar.
Fue hace décadas, yo tendría diez años aproximadamente, regresábamos caminando con mi viejo, algunos primos y mi tío, de una jornada de pesca maravillosa, luego de mimar las orillas del Río Chubut. Entre relatos de enormes peces que se nos escaparon (típico de pescadores), cachadas y carcajadas de pendejos, llegamos al puesto que nos habían señalado para pasar a llevar la bolsa con fideos, yerba y otros vicios.
Don Carlos abrió la puerta de vieja madera gris y, desde esa ranura entre el marco y picaporte antiguo, brotó el sonido más mágico que escuché en mi vida, un silbido con asma que escapaba desde allá, al fondo del rancho, de la trompa de una pava tiznada por el tiempo, custodiado por los vapores vertiginosos que se perdían en el silencioso interior del rancho.
Nos sentamos en unas cajas de madera de manzanas vacías y, en una ronda mandala casi budista, tomamos mates casi sin hablar, si hasta el masticar de las tortas fritas podíamos escuchar, pero jamás nos abandonaba el silbido de la pava a calentándose sobre aquella vieja cocina de hierro.
Qué lástima que Carl Sagan no vino a la Patagonia, que pena que no conoció a Don Carlos, tal vez se perdió unos buenos mates y la posibilidad de conocer mucho más sobre el cosmos, a través de la música de una oxidada pava silbando sobre el lomo de una nave de hierro con la panza con tronquitos de leña de manca caballo.

1 comentario en “😌Un silbido patagónico a Carl Sagan😌

  1. Tus crónicas, tan poéticas, simples y ese poder mágico que tenes sobre las metáforas y tu capacidad para integrar lo cotidiano al universo, me maravilla. Gracias

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