💋 Besos gualicho 💋

Anoche, tras tres tropiezos tremendos con un Jack Daniels certero, su cabello medusiano me enlazó desde la esquina muda del bar.
Sus caderas hablaban más que su boca, pero los labios no eran menos anzuelos que esos ojos encendidos en la bengala de un tigre.
Nos quejamos de la música, alabamos el whisky, mencionamos las aventuras de Aureliano Buendia, la ultima película de Woody Allen y a la media hora empañábamos los vidrios del auto en la calle del bar.
Luego, en la habitación con sombra de eclipse, como un tornado invisible, desparramamos la ropa por todo el lugar y desafiamos la sabana montados en la jineteada de los desesperados.
Somier fatigado, piel, sudor, carne y miel, sol despertando, resaca de copiloto sentada a mi lado mientras manejo hacia mi rancho. Imagino sus muslos campeones del mundo en la ducha, su camino al trabajo y el enredo de números, facturas y contratos en la oficina de su trabajo.
Anoche, tres tropiezos tremendos con un Jack Daniels certero, un oasis al costado de la vida y mi Don Juan cascoteado por amores tuertos se pregunta si sus ojos volverán a lanzar el anzuelo con labios de carnada desde la esquina de un bar, esperando yo ser el primer pescado que llegue a picar.

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