🌫El domingo se afeita la niebla🌫

Hoy a la mañana me levanté tres pesadillas, antes que suene la alarma del gallo robot en el entripado de mi despertador cabrón.
Desde la escarcha con marcos de chingolos y cipreses, el señor Domingo se miraba en la ventana de la cocina, afeitándose la niebla tupida de su cara con fiaca y humedad.
La sábana me chiflaba desde el catre, como queriendo mimarle los callos a las pantuflas, pero la corneta bombilla del amargo del mate chifla unas melodías de Gardel, con aromas de manteca, grosella y pan casero.
Disculpe, Señor Domingo, no lo tome a mal, usted aféitese tranquilo sus nieblas tempranas antes de salir a arar los surcos del día que yo, enredado en este pijama champión, me voy a sacarle varices a las patas de la cama.

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